Un Jurista entre Pintores:
Presentación de un
Libro de José María Cervelló |

Miguel Ángel Elvira Barba
Pocas veces se habrá oído en el Museo del Prado una ovación
tan sentida, unánime y prolongada como la que concluyó el acto
del pasado 30 de octubre: Tintoretto y Veronés, desde sus grandes
cuadros de la galería baja, sin duda se unieron a los aplausos,
puesto que celebraban la reedición y estudio de un texto de
su época, escrito por un hombre que admiraba la pintura veneciana
y que los hubiera defendido de cualquier acusación si se hubieran
dignado –como deseaba Felipe II– venir a trabajar a El
Escorial.
Gaspar Gutiérrez de los Ríos (1566-1606) fue, en efecto, un
abogado decidido a demostrar a todos la dignidad de la creación
artística. Desde el momento en que concluyó sus estudios de
Derecho en su ciudad natal –Salamanca– y vino a instalarse a
Madrid (1589), junto a su padre, que era bordador de tapices del
Rey, quedó fascinado por el arte. Era imposible que, a nivel jurídico,
se siguiese manteniendo que pintores, escultores, bordadores
y orfebres eran simples obreros manuales, sujetos a todo
tipo de impuestos y gravámenes: en palabras de la época, había
que demostrar que los creadores cultivaban “artes liberales”,
como los poetas, filósofos, médicos y juristas, y no “artes mecánicas”,
como los herreros o los sastres.
Esta fue la labor que se impuso Gaspar Gutiérrez de los Ríos
durante su breve vida, y que plasmó en dos textos: el Memorial
sobre la industria y artificio (1590), que le valió a su padre una
ayuda económica del Rey para organizar sus talleres, y la
Noticia general para la estimación de las artes (1600), considerada
el primer tratado español sobre teoría de las artes, apasionado
alegato basado en textos antiguos y en referencias a
artistas modernos.
Esta obra fundamental necesitaba una reedición comentada. En
cuanto al Memorial, se le creía desaparecido por completo. Pues
bien, nuestro jurista y sabio José María Cervelló, que ha descubierto
en Sevilla un ejemplar de este último texto, ha venido a
solucionar ambos problemas, y ha redactado un amplio volumen –su tesis doctoral en Historia del Arte– que permite manejarlos a
partir de ahora con facilidad. En efecto, su trabajo erudito y completo
titulado Gaspar Gutiérrez de los Ríos y su ‘Noticia general
para la estimación de las artes, publicado últimamente, es el
libro que acaba de presentarse en el Museo del Prado con todos
los honores.
En el acto, solemne y emotivo, tomó la palabra en primer lugar
Rodrigo Uría, presidente del Patronato del Prado, quien resaltó
las múltiples relaciones de José María Cervelló con la entidad,
ya que en ella ha quedado integrada su magnífica biblioteca de
libros antiguos. Siguió la amable y cordial intervención de Diego
del Alcázar, quien estaba presente por su doble condición de
presidente de la Fundación del Instituto de Empresa –media vida
del propio autor– y de vicepresidente de la Fundación de Apoyo
a la Historia del Arte Hispánico, entidad editora del texto. Y concluyó
el turno de las presentaciones, con la lección magistral
impartida por el académico de Bellas Artes, Francisco Calvo
Serraller, quien explicó a todos los presentes la importancia de
Gaspar Gutiérrez de los Ríos en el contexto de su época y del
arte español.
El último en tomar la palabra fue, como es lógico, el propio
Cervelló. Con su alegre y peculiar modestia, salpicada de humor,
relató algunas de las muchas aventuras que jalonaron la realización
de su tesis, incidió en su familiaridad con el personaje estudiado –jurista y aficionado al arte, como él–, agradeció a todos –empezando por su querida Mª Teresa– los apoyos prestados a
sus trabajos durante años, y, como remate, dejó una duda en el
ambiente: ¿era su trabajo suficiente reivindicación para Gaspar
Gutiérrez de los Ríos?, ¿no se podría pensar en acometer, con la
ayuda de todos, una exposición sobre el autor de la ‘Noticia general’
y su entorno?.
