JORGE DAJANI,
Consejero Jefe de la Oficina Económica y Comercial de España en
Shanghai/Economic and Comercial Consul of Spain in Shanghai
 
 
   
 
 
 
   
 

 

¿Qué es lo que ha fomentado el crecimiento sostenido registrado por China, próximo al 10%, durante los últimos años?

China se ha convertido en la cuarta economía del mundo y algunos estudios predicen que alcanzará el primer puesto para el año 2050. Las razones que hay detrás del “milagro económico chino” son variadas. Para empezar, el país ha disfrutado durante las últimas décadas de una estabilidad macroeconómica
sin precedentes, caracterizada por la inflación controlada (de alrededor del 2%) y una alta tasa de ahorro (de aproximadamente el 40% del producto interior bruto).

Por otra parte, el modelo de crecimiento se ha basado en una cada vez mayor apertura al exterior (cercana al 70% del PIB, en la actualidad). El proceso de apertura paulatina que comenzara Deng Xiaoping, a finales de los años Setenta, culminó en 2001 con la adhesión de China a la Organización Mundial del Comercio (OMC). De este proceso se derivaron una serie de compromisos liberalizadores que han atraído ingentes cantidades de inversión extranjera y han promovido la creciente integración del país en la economía mundial.

¿Cuáles son los principales atractivos que ofrece China para un inversor español?


Para las empresas españolas China es, al mismo tiempo, una excelente plataforma de producción y un mercado de gran potencial. Los costes de fabricación son comparativamente más bajos que en España u otras partes del mundo y la mano de obra está cada vez más cualificada. Existe además, una red de infraestructuras, especialmente en la costa este, que permite una rápida
interconexión tanto dentro de China como con el resto de Asia y del mundo.Y China también es uno de los mercados más importantes, sobre todo si se tiene en cuenta el número de consumidores y el creciente nivel de renta per cápita en las principales ciudades chinas.

Dado el modelo de crecimiento seguido en el país, basado en el tirón de la demanda externa, en la inversión pública en grandes proyectos de infraestructura y en los crecientes flujos de inversión extranjera directa, ¿de qué manera cree que se podrá parar el continuo flujo migratorio de la población china hacia la costa, especialmente hacia el delta del Yangtsé?

Una de las consecuencias del éxito económico de China es el éxodo de la población rural a las capitales provinciales y, a su vez, del oeste del país a la zona oriental de la costa, más desarrollada. Este flujo migratorio se calcula en más de 20 millones de personas al año, que será absorbido por las grandes ciudades,mientras éstas sigan creciendo por encima del 8% anual y demanden trabajadores.

Sin embargo, el Gobierno chino ve con preocupación este fenómeno y se plantea la necesidadde actuar en origen mejorando el desarrollo de las zonas interiores de China. A través del plan apodado “Go West”, que ha tomado protagonismo dentro del undécimo Plan Quinquenaldel Gobierno para 2006-2010, se prevén grandes inversiones para mejorar la calidad de vida de la población rural y, también, evitar posibles brotes de descontento social.

¿Qué opinión le merece el “Plan Go West” con el que se intenta incentivar la inversión de empresas en la zona oeste del país?

Se trata de un plan ambicioso, con el objetivo de atraer inversión tanto china como extranjera hacia el interior, mejorando las infraestructuras e interconexiones con el resto de China. Algunas multinacionales ya han establecido sus centros de producción en estas zonas pero para la pequeña y mediana empresa extranjera, y para la española en particular, el interior sigue siendo mucho más complejo para invertir frente a las facilidades otorgadas en las principales ciudades de la costa.

¿Hasta qué punto cree que puede determinar el mantenimiento del crecimiento económico sostenido la alta dependencia de la demanda externa o la debilidad de su sistema financiero?

Los principales cuellos de botella que pueden dificultar el crecimiento económico de China son su sistema financiero, el déficit energético y la degradación medioambiental. Respecto al primer punto, aunque el sector bancario se encuentra en pleno proceso de reestructuración y liberalización, todavía arrastra problemas derivados de la planificación económica como la falta de eficiencia, un alto grado de morosidad y un marco jurídico todavía inestable. Por otro lado, China debe encontrar la vía para abastecer la creciente
demanda energética. Frente a la dependencia del exterior, las autoridades chinas son conscientes de la necesidad de activar y fomentar el consumo interno, si bien esto choca con sus intenciones de frenar el recalentamiento de la economía y controlar la inflación.

¿Por qué China resulta más interesante por llegar al país para vender en el mercado interno o por fabricar a menor precio y exportar sus productos?

Depende del sector en el que opere la empresa. Los costes de fabricación en China son mucho menores que en Europa pero, en términos comparativos, no son mucho más bajos que en algunos países del este de Europa o del norte de África. Por ello, venir a China a fabricar para vender en España no es la panacea, especialmente teniendo en cuenta las facilidades para comprar y subcontratar que existen en este país.

Por ello, la realidad demuestra que el principal interés de las empresas inversoras extranjeras en China es producir a precios competitivos para poder venderen el mercado asiático. De hecho, se calcula que cerca del 80% de la inversión española en China no tiene como objetivo principal vender en España, sino en terceros mercados, principalmente de Asia.

¿Cuáles son las razones para que el volumen de inversión española todavía resulte bajo?

En los últimos tres años, la inversión española en China ha experimentado un fuerte crecimiento, tanto en número de empresas (ya son más de 400 en China) como en el tamaño de las mismas, puesto que en los últimos años han ido llegando algunas de las principales multinacionales españolas.

De acuerdo con los datos del Ministerio de Comercio chino, la inversión española efectiva en China se quintuplicó en cinco años, pasando de 33,89 millones de dólares en 2001 a 196,6 millones en 2005. En el último ejercicio, el volumen de inversión efectiva aumentó un 30% respecto a 2004 (150,75 millones de dólares).

Se ha avanzado mucho, por lo tanto, pero también es cierto que se partía de niveles muy bajos, porque tradicionalmente la inversión española se ha centrado en América Latina y, tan sólo en los últimos años, ha empezado a mirar a China.

¿Hasta qué punto cree que al ser tan diferentes las costumbres y los ritmos utilizados en las negociaciones, determinan la presencia española en un mercado tan vasto de consumidores?

Las diferencias en costumbres e idioma son factores importantes a tener en cuenta, pero afectan de la misma manera a competidores nuestros como Alemania, Francia o Reino Unido, que sin embargo tienen una mayor presencia
empresarial. En la actualidad, el empresario español empieza a poner mayor interés en el Lejano Oriente y esto se está traduciendo en que estemos creciendo, en términos relativos, más que nuestros competidores.

A ello también contribuye el esfuerzo que está llevando a cabo la Administración española en la región, como el Plan China que se lanzó en el año 2005 y que se enmarca dentro de los Planes Integrales de Desarrollo de Mercados (PIDM). Dentro de este plan, la mayor partida está destinada a reforzar la presencia de las empresas españolas e impulsar una serie de sectores considerados prioritarios –entre los que destaca el de servicios–, además de potenciar la imagen de nuestras marcas y productos o potenciar el turismo procedente del país asiático.



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