MIGUEL ÁNGEL PEÑASCO

Director del programa Superior de Carteras en los Mercados Financieros
 
 
   
 
 
 
   
 

 

PANORAMA ECONÓMICO Y EXPECTATIVAS BURSÁTILES HASTA FIN DE AÑO

 

Mientras en Europa los indicadores macroeconÓmicos del
segundo trimestre confirmaban la aceleraciÓn del crecimiento econÓmico, en Estados Unidos, los datos publicados en los últimos meses han revelado que su economía ha comenzado a desacelerarse, en gran parte por el debilitamiento del mercado inmobiliario, que ha venido contribuyendo en casi un punto porcentual por trimestre, en los Últimos años.


Aunque la inflación supone una preocupación común para las autoridades monetarias tanto europeas como norteamericanas, las previsiones, a largo plazo, no parecen estar deteriorándose, en gran medida por la actuación de los bancos centrales. No obstante, los riesgos no han desaparecido, siendo la principal amenaza el posible recrudecimiento de la tensión geopolítica con su consecuente impacto en los precios energéticos.

En este contexto, las actuaciones de los principales bancos centrales han seguido siendo fieles a su patrón de conducta anterior. Mientras el Banco Central Europeo subía los tipos de interés al 3% a principios de agosto, apuntando a nuevas subidas en el mes de octubre (las previsiones los sitúan en el 3,5% a final de año); la Reserva Federal norteamericana optó por dejar invariable el tipo de referencia en el 5,25%, tras 17 alzas de un cuarto de punto consecutivas, desde junio de 2004, dando así señales de estar ahora más preocupado por la posible desaceleración de la economía que por un posible alza de los precios.

A medida que se vaya estrechando el diferencial de tipos entre Estados Unidos y Europa, la evolución a corto plazo de la paridad euro-dólar seguirá jugando a favor de la divisa europea, pudiendo situarse en torno a 1,30, a finales de año. Más a largo plazo, aunque la opinión generalizada es que continuará la debilidad del dólar, algunos analistas piensan que la subida de tipos en Europa será menor a la que descuenta actualmente el mercado y, por tanto, no ven un euro tan fuerte en 2007. Por otro lado, aunque el déficit por cuenta corriente estadounidense necesita de un dólar débil para corregirse, este déficit deberá ajustarse principalmente con Asia y no con Europa por lo que, a largo plazo,es más probable esperar una debilidad del dólar con las divisas asiáticas que con el euro.

En cuanto a las bolsas, las noticias que llegaban a los inversores en las últimas semanas han impulsado a la mayor parte de los índices a niveles cercanos a los máximos de los últimos seis años. La decisión de la FED de mantener los tipos en su última reunión, transmitiendo así al mercado que no se excederá con las subidas de tipos poniendo en peligro el crecimiento, hacen pensar a muchos en el final del ciclo. Por otro lado, el alto el fuego en Líbano, aunque frágil, ha provocado una caída en los precios del petróleo y, por lo tanto, ha aliviado tensiones inflacionistas. Por último, los buenos resultados empresariales, publicados en los seis primeros meses del año, también han contribuido positivamente a animar las cotizaciones.

¿Cuáles serán los factores a considerar por los mercados de aquí a final de año? En primer lugar, la situación geopolítica, que seguirá jugando un papel determinante. Si bien es cierto que las bolsas han dejado en un segundo plano el conflicto bélico en el Líbano y han continuado con la tendencia alcista de los últimos años, un recrudecimiento de la situación podría desencadenar una nueva escalada del precio del petróleo y devolver al mercado la preocupación sobre la inflación y por los tipos de interés, tal y como ocurriera en el segundo trimestre del año.

Por otro lado, el mercado seguirá muy de cerca la evolución de los indicadores macro americanos con la intención de saber si efectivamente el cambio de ciclo de tipos de interés en Estados Unidos se confirma. Aunque la mayor parte del mercado lo da por hecho, todavía existen algunos factores (precio de la energía, debilidad del dólar, déficit fiscal y por cuenta corriente y situación del mercado inmobiliario) que podrían obligar a la FED a llevar los tipos a niveles más altos de lo deseable.

Si no tenemos sorpresas negativas en los dos puntos comentados anteriormente, no hay razones para ser pesimistas de aquí a final de año. No obstante, entramos en el último trimestre del año con rentabilidades positivas
en los índices europeos y, cualquier cambio de sentimiento puede hacer que se repita una corrección similar a la que vivimos en mayo.

Rentabilidades superiores al 10%, en el caso español, pueden ser argumentos suficientes para que los inversores decidan realizar beneficios ante un posible susto y asistir así como espectadores a las últimas sesiones del año. Por lo tanto, lo de siempre: carteras diversificadas, prudentes y selectivas..


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