¿Cuántas nacionalidades están representadas en su Caprabo?
Caprabo cuenta actualmente con un porcentaje de población inmigrante del 8% de la plantilla.
Las nacionalidades representadas son más de 50, aunque la mayor representación la ostentan las
nacionalidades latinoamericanas, con mayor porcentaje de ecuatorianos, peruanos, colombianos y
chilenos, y en un porcentaje menor marroquíes.
¿Cuál cree que es el grado de integración de estas personas en Caprabo?
Nuestra filosofía de integración de la población inmigrante es asegurar un trato equitativo, evitando tanto
la discriminación negativa como la positiva. Para Caprabo asumir su incorporación de forma natural es el
aspecto clave para gestionar la diversidad que la inmigración aporta.
Por este motivo existen pocos aspectos que gestionemos de manera específica y diferenciadora.
Consideramos que su nivel de integración es adecuado y valoran muy positivamente la oportunidad de
aprender un oficio dentro del sector.
¿Qué puestos ocupan dentro de la jerarquía de su organización?
El colectivo inmigrante está representado en todos los niveles de la organización, aunque mayoritariamente
en las plantas de ventas. Teniendo en cuenta que somos una empresa claramente orientada al cliente, el uso
correcto del idioma es una de las aptitudes requeridas para puestos de trabajo de atención al público.
Por este motivo, cuando una persona inmigrante no domina aún el idioma de la zona donde reside, se le
orienta más hacia puestos de almacén que de tienda, mientras se le asesora sobre centros de formación
donde puede obtener de manera gratuita cursos de lengua.
¿Qué valores aporta la diversidad cultural a Caprabo?
Una de las características más significativas del sector de la distribución es su situación objetiva de
pleno empleo (o desempleo coyuntural). Evidentemente, con esta premisa, la capacidad de atracción y
retención de personal pasa a ser uno de los aspectos críticos para el departamento de Recursos Humanos.
El mercado laboral español no nos permite cubrir las posiciones profesionales vacantes de nuestra compañía
y, por tanto, para Caprabo, la gestión de la inmigración no es una realidad social a la que debemos hacer
frente, sino una necesidad empresarial o, incluso, una oportunidad de negocio en la que debemos trabajar.