La inactividad física y los malos hábitos alimentarios tienen
sus consecuencias económicas directas que, en un principio
fueron analizadas como costes directos al sistema de salud y tomados como indirectos al
sistema productivo, y hoy en día pueden demostrarse como directos al mismo.
La Responsabilidad Social Corporativa fue un importante avance al evidenciar, a través de
los principios propuestos, que un empleado con ciertos estándares laborales, resulta en un
trabajador con mayor productividad. La formalización de este nuevo papel de las empresas
en la sociedad provoca un replanteamiento sobre la función y responsabilidad en un entorno
integral, resaltando los impactos y la percepción que generan en los distintos grupos
que conforman la misma.
Empleados “en forma”, se traduce en una reducción del absentismo laboral, evitando bajas
temporales con los consecuentes desfases de trabajo y producción que, a su vez, tienen
consecuencia tanto personales como empresariales. La Universidad de Gales publicó un trabajo
de investigación en el cual demostró que un programa Fitness In Company, al mejorar el humor,
el estado psicológico y físico de los empleados, se traduce en un empleado con satisfacción
laboral, menos días de absentismo laboral, logrando un mayor rendimiento del trabajo y
obteniendo beneficios claramente cuantificables.
Los denominados “Programas Corporativos de Salud y Bienestar” (en inglés “Corporate Fitness/Wellness”)
están considerados como una estrategia que impacta positivamente, no sólo a nivel de los empleados
sino también en la cuenta de resultados de las empresas, al mejorar la productividad y, consiguientemente,
en la generación de Valor para el accionista, tal y como se apuntó en el panel de la reciente
Conferencia Anual de Antiguos Alumnos diciendo que “se crea valor con un equipo de dirección
motivado”.
Cada vez más empresas invierten en la salud de sus empleados, entendiéndolas como inversiones que
añaden Valor, mejoran el proceso de producción, generan un mayor apego y lealtad, reducen los gastos
médicos e incrementan la satisfacción general, lo que otorga beneficios integrales a largo plazo.
Así, por ejemplo, Roche Diagnostics Corp facilitó el acceso al fitness en el lugar de trabajo,
abriendo un centro de bienestar para 3.500 empleados y un sistema de incentivos monetarios para
quienes optaran por este sistema y pudieran evidenciar los logros obtenidos. El seguimiento,
control y manejo de incentivos de los empleados bajo este programa era realizado por una empresa
externa de Corporate Fitness, permaneciendo de esta manera Roche lejos de los problemas de salud
personales de los empleados. Asimismo, Roche ofrece un programa de ejercicios adaptado a los
objetivos y preferencias personales, valoración médica de riesgos de salud, seminarios de prevención
y promoción. Como resultado Roche redujo importantes costes en visitas médicas y ganó en productividad
de los empleados y además de ese beneficio monetario la compañía siente que el programa eleva el
bienestar general.
Otra iniciativa tomada en Montreal a través de un club muy activo llamado “Montreal Amateur Athletic
Association” (MAA) cuenta con 2.800 miembros, pertenecientes a 109 compañías que han firmado un programa
de Corporate Fitness con casi 14.000 empleados, cuyo coste (de un 50 al 100%) reembolsan las empresas a
sus empleados, dependiendo del nivel de dirección y el grado de asistencia al club. Normalmente este
reembolso se ofrece a todo el personal, aunque algunas compañías prefieren ofrecerlo solamente
a aquellos niveles directivos que tienen una mayor exigencia de estrés, viajes y comidas de trabajo.

Según un informe realizado por The National Business Group on Health, el 93% de las compañías de
Estados Unidos realiza algún tipo de promoción de salud relacionada con estrés, nutrición y ejercicio.
Por su parte en España, la Universidad Europea de Madrid, muy comprometida con la formación e investigación
en temas de deporte y salud, conjuntamente con entidades del sector fitness, está realizando un estudio
entre las 200 principales empresas de España por número de empleados, en el cual se evaluarán las
actividades que las mismas realizan en este sentido.
Es necesario, desde la óptica de creación de valor para empleados y sus familias, propiciar en
las empresas una cultura de salud laboral, modificando el comportamiento y la mentalidad de las
personas y, como resultado de los esfuerzos de promoción de la salud, los directivos y empleados
podrán sentir un nuevo nivel de energía dentro de la organización a través de los “Programas
Corporativos de Salud”, cuyas ventajas son: mejorar la salud y aumentar la energía de los empleados,
aumentar la satisfacción de los empleados en el trabajo y en el hogar, reducir el absentismo por
enfermedad, aumentar la productividad unitaria por mejor capacidad de concentración y mayor energía.
Las empresas dedicadas a la gestión de los “Programas Corporativos de Salud” diseñan
programas a medida para las compañías, estructurando las actividades según los objetivos,
disponibilidad y resultados de las acciones implementadas para luego realizar prescripciones
individualizadas a cada uno de los empleados acerca de: actividad física (fitness, deportes,
pilates, wellness) según preferencias, pruebas de aptitud y accesibilidad a los mismos, nutrición, y
hábitos saludables dentro y fuera del trabajo. Una vez propuestos los planes individualizados, se
realizan seguimientos personalizados del programa diseñado para cada empleado. Como
elementos complementarios al ejercicio físico y la nutrición recomendadas en estos programas,
se suelen impartir seminarios y talleres a medida sobre: nutrición. relaciones interpersonales,
control del estrés, acondicionamiento físico y postural, y mejora del rendimiento cardiovascular.
Estos mensajes impartidos por las mismas empresas que crean los “Programas Corporativos de Salud”
motivan sicológicamente a los empleados y ayudan a comprender los beneficios de llevar una vida más sana.
Este tipo de programas son relativamente nuevos en España, aunque en otras lugares del mundo
forman parte de la Responsabilidad Social Corporativa de muchas empresas, ya que sus trabajadores
son las células del organismo de la empresa.
Cabe esperar que en línea con la obligación que tiene el Estado de incentivar a las empresas en
temas de formación, desarrollo y seguridad laboral, estos “Programas Corporativos de Salud” sean
un motivo idóneo para conceder ventajas fiscales y tener así un incentivo adicional para el empresario.