Alberto Andreu Pinillos, subdirector general de Reputación y Responsabilidad Social Corporativas de Telefónica y profesor de Comportamiento Organizacional del Instituto Empresa
 
   
 
 
 
   
 

 

La reputación corporativa:
riesgo vs. oportunidad

 
 


Mantener presencia activa en numerosos países, un amplio abanico de actividades o un alto número de empleados, son factores clave para la reputación corporativa. Por ello, Telefónica inició en octubre de 2001 el Proyecto Reputación Corporativa (PRC), con la idea de cumplir dos objetivos. Por un lado, identificar todos los puntos de contacto en las relaciones con sus grupos de interés; y por otro, gestionarlos de forma eficiente y sistemática, bajo unos procedimientos de aplicación global.

 

Cuanto mayor es una empresa, mayor es el número de puntos de contacto con sus grupos de interés. Cada punto de contacto es una oportunidad para ganar o perder reputación. Por lo tanto, una presencia activa en numerosos países, un amplio abanico de actividades y negocios, o un alto número de empleados, son factores clave para la reputación corporativa. Factores que la empresa debería ser capaz de gestionar de forma unificada.

Así, Telefónica inició en octubre de 2001 el Proyecto Reputación Corporativa (PRC), con dos objetivos: identificar todos los puntos de contacto en las relaciones con sus grupos de interés; y gestionarlos de forma eficiente y sistemática, creando unos procedimientos comunes de aplicación global.

La primera fase del PRC se concibió como una fase de análisis. Se trataba de identificar todos aquellos puntos de la gestión en los que potencialmente se puede poner en riesgo el buen nombre de la compañía. Para ello, se diseñó una metodología ordenada, que además de cumplir este objetivo permitiera que todas las áreas participaran del proceso. Se delimitaron hasta 15 áreas de gestión, y en cada una se perfilaron los objetivos generales y los grupos de interés con los que más directamente se relaciona el área.

Como resultado, se identificaron más de 750 puntos de riesgo reputacional. Un gran mapa de riesgos a los que, de cara a una mayor operatividad en la segunda fase del PRC, se les asignó un valor de priorización, resultante de multiplicar dos variables: el daño que ese factor puede causar a la reputación, y su probabilidad de ocurrencia. Posteriormente, la totalidad de los riesgos de reputación se agrupó bajo diferentes criterios, para facilitar su organización y gestión:

• Por grado de prioridad. A cada riesgo se le asignó una prioridad. Así, se dividieron en menores, frecuentes, importantes, y críticos. La categoría de críticos, con 150 riesgos, es la que requiere atención inmediata y por tanto es en la que se han centrado las acciones más inmediatas.

• Por razón de stakeholder interesado: accionistas e inversores, empleados, socios estratégicos, medios de comunicación, proveedores, sociedad, regulador y clientes. En este sentido, se persigue el equilibrio de las relaciones con los stakeholders.

• Por razón de tipología de riesgo: de producto, de gestión, tecnológico, social, comunicacional, de regulación. Más del 50% de los riesgos son de gestión, lo que prueba la importancia de gestionar la reputación.

• Por razón de grandes riesgos empresariales que afectan a la reputación corporativa: ética, valores, visión de compañía, estrategia y organización, responsabilidad social corporativa, identidad, gobierno corporativo y comunicación. Un ejemplo: los riesgos asociados a responsabilidad social son un 27 %.

Llegados a este punto, podíamos empezar a trabajar en el diseño de planes de acción que minimizaran el impacto de estos riesgos, y se erigieran además en políticas comunes a todo el grupo, el segundo gran objetivo del PRC. Para gestionar de forma coherente estos puntos, la compañía ha establecido tres vías de trabajo paralelas:

1.- Hacia la integración de los activos intangibles: el Modelo Integrado de Reputación Corporativa (MIRC).

Telefónica ha creado el Modelo Integrado de Reputación Corporativa (MIRC). Su objetivo es homogeneizar la gestión de activos no-financieros y generar, así, mayor valor a largo plazo para todos los stakeholders. El MIRC es la guía para construir una reputación a prueba de arañazos y se estructura en tres niveles:

• El primer nivel, que establece los cimientos de la reputación, está formado por: la ética, como el único terreno sobre el que puede construirse una institución de confianza; los valores, como referente de la compañía y forma de comportarse; la visión y la misión, por representar el objetivo último de la empresa; y la estrategia / organización, por materializar la forma de conseguir la visión y los recursos que se dedican a ello. Representa “cómo somos”.

• El segundo nivel lo forman tres grandes pilares: el primero, la responsabilidad social, entendida como un comportamiento comprometido y responsable con todos los grupos de interés; el segundo, la identidad corporativa, pieza central de la reputación corporativa, que abarca las diferentes maneras en que la empresa se muestra a sus públicos: su marca, imagen, productos y servicios; y por último, el gobierno corporativo, con los mecanismos que garantizan la transparencia, control y supervisión de la propia actuación de una organización. Representa “lo que hacemos”.

• El tercer y último nivel es la comunicación con todos nuestros públicos, de forma consistente, coherente, y transparente. La comunicación es la clave para la generación de valor sostenido más allá de los aspectos económicos. Representa “lo que decimos”.

2.- Hacia un marco institucional más sólido.

A corto plazo se han planteado cinco grandes proyectos que persiguen vertebrar la institución, unificando en el grupo la gestión de los activos intangibles, y minimizando o eliminando los riesgos asociados a los mismos.

• Proyecto de valores: Se ha identificado tras una fase de análisis, la confianza como valor central de la compañía, declinado este concepto en unos valores asociados a cada uno de los stakeholders principales. Existe un plan de comunicación interna bajo el lema “Telefónica Contigo” encaminado a la difusión de una cultura corporativa basada en estos valores, así como el posicionamiento, misión y visión de la empresa en relación con los mismos. (Asociado a “lo que somos”).

• Código de Comportamiento Corporativo: Este código, que también tiene su origen en los valores corporativos, es el resultado de un análisis interno y externo, y persigue ser un marco de referencia para las relaciones de todos los empleados de la compañía con todos los grupos de interés. Se han diseñado, además, unos procesos de formación y comunicación interna para el conocimiento del código, y una estructura que soporta su funcionamiento, así como un sistema de consulta, seguimiento y reporte bajo la denominación de Oficina del Código de Comportamiento. (Asociados a “lo que somos”).

• Presencia Institucional: El objetivo de este proyecto es el posicionamiento de la compañía en materia de Responsabilidad Social Corporativa en dos focos. El primero, la presencia de Telefónica en índices de responsabilidad y sostenibilidad, atendiendo las demandas de los inversores socialmente responsables; es el caso de FTSE4Good o Dow Jones Sustainability Index. El segundo, el compromiso con instituciones, organismos y foros de trabajo, a nivel mundial, en materia de reputación y responsabilidad social. Así, Telefónica es miembro del Comité Español del Global Compact, del Global e-Sustainability Initiative, del Consejo Multistakeholder del Global Reporting Initiative del Reputation Institute, y Socio Fundador del Foro de Reputación Corporativa, así como de los grupos de trabajo de RSC de CEOE, la International Chamber of Commerce, y la Asociación Española de Contabilidad y Administración de Empresas. Como logro destacado, Telefónica ha sido la primera empresa española en presentar su caso en el Foro MultiStakeholders de la Unión Europea. (Asociado a “lo que hacemos”).

• Informe de Responsabilidad Corporativa: Este primer informe consolidado de Responsabilidad Corporativa persigue sacar a la luz todo el valor del Grupo Telefónica, más allá de sus activos financieros, y se ha perfilado como una herramienta idónea para definir unas líneas de trabajo en tanto que políticas comunes. El informe se centra en valorar, a través de 143 indicadores, dos grandes grupos de activos no-financieros. Una primera parte es el valor de los activos intangibles del grupo, tales como su reputación, sus políticas de Gobierno Corporativo, o su marca, cuyo valor se estima en más de 16.000 millones de euros. En la segunda parte, el grueso del documento, analiza las relaciones con todos los grupos de interés, ofreciendo datos como el impacto de la actividad de Telefónica sobre el PIB de algunos países, el número de notas de prensa emitidas por la compañía, el tiempo de espera en reparación de averías, o el grado de satisfacción de los empleados. (Asociado a “lo que decimos”).

• Plan Director de RSC. Las líneas estratégicas de este plan están muy directamente relacionadas con el Informe de RC. Las vías de crecimiento en este sentido son, básicamente, el diseño de políticas comunes de gestión de las relaciones con los grupos de interés, y la implementación de un cuadro de mando de indicadores que permita consolidar dicha información. Como base de este plan, se están perfilando diversas vías de diálogo con los stakeholders, que permitan conocer de primera mano sus expectativas e intereses. (Asociado a “lo que hacemos”).

3.- Hacia una Reputación Corporativa más estable.

El propósito de estos talleres es seguir avanzando en la construcción de políticas comunes, en este caso de manera más cercana con cada una de las áreas. Actuando el área de Reputación y Responsabilidad Social como facilitador de metodologías, se intentarán definir en cada área de gestión las políticas corporativas más adecuadas de cara a paliar los riesgos de reputación.

Para ello, y partiendo de la identificación de riesgos realizada en la primera fase, se estudiarán las prácticas de las empresas que se perfilan como mejores gestoras de área de gestión (RRHH, Financiero, Jurídico, etc) y se diseñarán planes de acción que, además, permitan ser adaptados en cada línea de negocio y país.

La anticipación es la clave en este proyecto. Un proyecto que busca proporcionar una estabilidad y un blindaje a la reputación corporativa de Telefónica. Lo contrario, es un gran riesgo. Y busca también garantizar que las relaciones con todos los grupos de interés son una gran ocasión para ganarnos su confianza. Esa es la oportunidad.




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