Luis Abril, director de Marketing, Medios, Contenido y Reputación Corporativa de Telefónica
 
   
 
 
 
   
 

 

La reputación corporativa:
un ejercicio de responsabilidad

 
 


Para Telefónica la reputación corporativa es un compromiso de lo que somos, un compromiso con lo que hacemos, y un compromiso con la transparencia. Sin embargo, lo más apasionante es lo que nos queda por hacer: saber y garantizar que cumplimos aquello que decimos, en todos y en cada uno de los procesos, en todas nuestras líneas de negocio, y en todos los países en los que operamos.

Pensar que hoy, en 2003, Telefónica ha descubierto la reputación corporativa es, sencillamente, un imposible. Una compañía que lleva cerca de 80 años operando en el mercado; que ha sido y es motor de la economía española durante décadas; que ha sido y es la compañía de bandera en el sector de las telecomunicaciones; que ha sido y es punta de lanza del despegue y desarrollo de las telecomunicaciones en Latinoamérica; que cuenta en la actualidad con cerca de 90 millones de clientes, más de 1,8 millones de accionistas y cerca de 150.000 empleados... sencillamente, no se ha encontrado con la reputación corporativa de la noche a la mañana por influjo de las nuevas modas de gestión.

Muy al contrario. Telefónica, aun cuando ya comenzó a trabajar de manera formal en reputación corporativa en 2001 –antes de que explotasen los escándalos Enron y Andersen, y antes incluso de que otras grandes empresas españolas apostaran decididamente por este fenómeno– tiene desde sus orígenes un compromiso con una idea bastante simple: hacer correctamente aquello que debe hacer en defensa de los intereses legítimos de sus accionistas, clientes, empleados y de las sociedades en las que opera. A eso hoy se le llama reputación o ejercicio responsable de su actividad empresarial. A eso antes se le llamaba cumplir con su obligación.

Pero la reputación corporativa, como tal figura empresarial que se preocupa por el ejercicio responsable de la actividad empresarial de una corporación en sus relaciones con sus grupos de interés y que intenta evaluar la percepción de éstos sobre distintas variables (dimensión nacional / internacional, calidad de sus resultados, calidad de sus productos o servicios, fortaleza de su cultura corporativa, altura del comportamiento ético de sus empleados y directivos, apelación emocional por parte de los clientes, o la calidad de su comunicación) es algo en lo que Telefónica ha decidido trabajar de manera sistemática y siguiendo unos determinados procedimientos.

¿Qué es para Telefónica la reputación corporativa?. En primer lugar, actuar conforme a unos valores corporativos. Y en Telefónica hemos identificado uno, la confianza, al que queremos llegar desde uno de nuestros principales atributos: la solvencia y la confiabilidad que le da el hecho de ser el líder en España y en los principales países de Latinoamérica en los que operamos. Sobre la base de esa fiabilidad, Telefónica tiene como meta que los mejores profesionales quieran trabajar con nosotros; que nuestros accionistas e inversores nos confíen su dinero; que nuestros clientes nos prefieran por la fiabilidad de nuestros productos y servicios; y que las sociedades y países en los que operamos nos consideren su aliado estratégico por nuestra capacidad de generar riqueza. En pocas palabras, que seamos capaces de convertirnos en la empresa en la que todos puedan confiar.

En segundo lugar, la reputación es un compromiso de lo que somos. Somos un grupo, una compañía multidoméstica capaz de actuar global y localmente. Capaces de ser grandes y pequeños al mismo tiempo.

Por ello, estamos trabajando en algunas políticas corporativas capaces de construir un grupo más cohesionado y eficiente, un grupo capaz de ofrecerse ante sus clientes como proveedor global de servicios. Conservando nuestra capacidad de adaptación a los mercados regionales, locales y escuchando las necesidades de cada cliente.

En tercer lugar, la reputación es un compromiso con lo que hacemos. En este sentido, desde 2001 hemos ido asumiendo compromisos ciertos con instituciones públicas y privadas, nacionales e internacionales.

Así, hemos creado, junto con Agbar, BBVA y Repsol el Foro de Reputación Corporativa, cuyo objetivo es compartir experiencias, difundir metodologías y consolidar la idea de la reputación; hemos suscrito el Global Compact de las Naciones Unidas; nos hemos alineado con la Unión Europea en materia de Responsabilidad Social Corporativa y de evaluación de activos intangibles; hemos sido una de la primeras compañías españolas en evaluar el valor de su marca conforme a las metodologías aceptadas por la SEC norteamericana; hemos dado importantes pasos adelante en materia de Gobierno Corporativo, etc.

Y en cuarto lugar, la reputación es un compromiso con la transparencia. Nuestro compromiso es, en este sentido, hacer llegar a nuestros grupos de interés todo el valor que encierra este grupo. La materialización de este compromiso es nuestro primer Informe Anual de Responsabilidad Corporativa, cuyo objetivo es identificar, medir y comunicar a todos (clientes, empleados, accionistas, inversores, sociedad...) el valor de nuestros activos intangibles y el valor que se genera en las relaciones con todos nuestros públicos.

Estos son, hasta ahora nuestros logros. No son pocos. Sin embargo, lo más apasionante es lo que nos queda por hacer: saber y garantizar que cumplimos aquello que decimos, en todos y en cada uno de los procesos, en todas nuestras líneas de negocio, y en todos los países en los que operamos. Ese es el reto. Apasionante reto para nuestra reputación corporativa.

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