Victor Calvo-Sotelo Ibáñez Martín, presidente de Correos
 
   
 
 
 
   
 

 

“Estamos trabajando para implantar
una nueva cultura empresarial”

 
 

 

 




La firme apuesta por la renovación de sus infraestructuras y procesos, la diversificación de su actividad y el fortalecimiento de su posición como líder, permite a Correos afrontar con optimismo los cambios que ya se perciben en el mercado.

¿Cuáles son los principales desafíos a los que se enfrenta Correos en España?

Desde hace varios años, Correos está realizando un profundo esfuerzo de modernización y de transformación empresarial para afrontar con éxito el reto de la liberalización total del sector, que se dibuja en el horizonte de 2006-2009, de acuerdo con la Directiva de la Unión Europea 2202/39/CE.

En un plazo más inmediato, Correos está preparado para responder con rapidez y eficacia a los cambios que ya se están percibiendo en nuestro mercado, un sector tradicionalmente atomizado en el que, últimamente, se observa una tendencia hacia la concentración empresarial. A estos movimientos de los operadores nacionales hay que añadir los de los grandes operadores internacionales que ya han manifestado su interés por introducirse en el negocio postal español. A los cambios regulatorios y de globalización de la economía, se suman los cambios tecnológicos que marca la nueva era de Internet.

La firme apuesta de Correos por la renovación de sus infraestructuras y procesos, la diversificación de su actividad y el fortalecimiento de su posición como líder en el mercado, permite a nuestra empresa afrontar con optimismo todos estos cambios.

¿Cuáles son las diferencias más marcadas de Correos respecto a otras entidades del mismo sector dentro del marco de la Unión Europea?

Nuestra principal diferencia es que Correos se ha anticipado al calendario de liberalización marcado por la Unión Europea. El sector postal en España es uno de los más abiertos de nuestro entorno, sólo superado por Suecia y Finlandia. De hecho, la libre competencia en el ámbito del correo local existía en España, de facto, mucho antes de que la Ley Postal de 1998 lo estableciera legalmente, por lo que nuestra empresa ya estaba acostumbrada a competir en ese mercado.

Sin embargo, en otros países, como Francia, o incluso en los países en los que actúan los grandes operadores europeos –Alemania y Holanda– este mercado continúa siendo un área restringida y no se han planteado su modificación.

Nos distingue también nuestra política de mantener e incluso aumentar nuestra red de oficinas y el proceso de consolidación de empleo en el que nos encontramos.

¿Podemos asistir a la aparición de una iniciativa privada que “haga sombra” al papel de Correos en nuestro país?

Como vengo diciendo, España ya tiene un mercado muy abierto, con más de 2.500 empresas que prestan servicios postales. Pero la capilaridad y accesibilidad de nuestra red, así como la experiencia y el conocimiento del negocio que posee nuestra empresa, son valores indiscutibles y, además, reconocidos por nuestros clientes. En este sentido, los últimos estudios de reputación corporativa han puesto de manifiesto que Correos transmite confianza, fiabilidad y seguridad a los ciudadanos españoles que, en definitiva, son nuestros accionistas. Y, además, es la segunda marca más reconocible y reconocida de España –sólo por detrás de Coca-Cola– , por lo que contamos con un gran valor de mercado y un gran potencial de desarrollo.
Por todo ello, seguiremos siendo la empresa de referencia en el sector y nuestra eficiencia y preparación deberán ser tenidas en cuenta por cualquier operador que desee introducirse en el mercado español.

¿En qué pilares se sustenta su estrategia de crecimiento?

Dentro de la estrategia de diversificación de nuestra oferta, destacaría tres líneas de crecimiento. La primera es continuar mejorando la gestión del correo tradicional, prestando servicios de valor añadido a los usuarios. En esta dirección avanzan las innovaciones tecnológicas que estamos poniendo en marcha. Por ejemplo, la implantación del sistema SERADE permite que nuestros clientes conozcan la situación exacta de sus envíos certificados, mediante su seguimiento informático. La puesta en marcha de “Correos online” facilita a los ciudadanos el acceso a través de Internet a nuestra “oficina postal virtual”, abierta las 24 horas al día, los 365 días del año, que reúne todos los servicios interactivos y de comercio electrónico de Correos. “Correos Híbrido” transforma el correo virtual en físico, de modo que los clientes envían los datos del texto, destinatario y remitente por medios telemáticos y Correos se encarga de “postalizarlo”, es decir, de imprimirlo, ensobrarlo y enviarlo como una carta más en un plazo de 24 horas... En definitiva, se están mejorando, tanto el servicio en sí, como los canales de acceso al mismo.

También queremos seguir creciendo en el mercado de la paquetería exprés, a través de nuestra filial Chronoexprés, que ya es la tercera en este mercado. Y estamos convencidos de que nuestra alianza con Deutsch Bank es una excelente oportunidad para ofrecer la amplia gama de productos bancarios de esta entidad en todas nuestras oficinas, rentabilizando al máximo la capilaridad de nuestra red.

En cualquier caso, el principal objetivo de Correos será siempre satisfacer las necesidades de sus clientes actuales y futuros, anticipándose a sus demandas. Así lo demuestra el lanzamiento del nuevo producto de nuestra empresa, “Correos Prisma”, que nace para atender a aquellos clientes que otorgan más valor a garantizar la eficacia en la entrega que a la rapidez del envío.

¿Qué previsiones tiene Correos para este año?

La facturación de Correos en 2002 ascendió a 1.658 millones de euros, lo que supone un incremento del 12,3% sobre los resultados de 2001, y los beneficios obtenidos se triplicaron, alcanzando los 82,7 millones de euros. Al mismo tiempo, la aportación estatal del pasado año representó tan sólo el 0,3% del total de ingresos de la compañía en subvenciones a la explotación y 85 millones de aportación al esfuerzo inversor.

Nuestra previsión es continuar en esa línea ascendente de ingresos y beneficios, que es el mejor reflejo de la confianza de nuestros clientes. Ello permitirá a Correos consolidarse como un ejemplo de empresa pública, eficaz y rentable, recibiendo la justa compensación por prestar un servicio postal universal que, como saben, es deficitario.

Y, por supuesto, también contemplamos seguir aumentando las inversiones en la renovación de infraestructuras y procesos, principalmente las dirigidas a la automatización de la cadena postal, siendo nuestro objetivo conseguir el tratamiento automatizado del 80% de los envíos a finales de 2004.

A medio plazo, ¿en qué actividad le gustaría hacer más hincapié y por qué?

Estamos trabajando para implantar una nueva cultura empresarial que aúne modernidad, diversificación de oferta, calidad y eficacia. Queremos que las oficinas postales se conviertan en auténticos centros de servicios para nuestros clientes, donde un ciudadano pueda, no sólo enviar una carta o recoger un paquete, sino suscribir una hipoteca, gestionar la factura del gas o de la luz, o recargar su teléfono móvil. Gracias a nuestra actual oferta de servicios bancarios y los acuerdos de colaboración firmados con empresas proveedoras de gas, electricidad y telefonía móvil, ese deseo es ya una realidad en cada una de las 1.900 oficinas de nuestra red. Queremos seguir llegando hasta el último rincón de España ofreciendo a los ciudadanos un servicio postal cada vez de más calidad a un precio asequible.

Pero este proceso transformador sólo es posible gracias al enorme potencial que nos da el ser la primera empresa de España en cuanto a número de empleados. Nuestro principal activo para afrontar con éxito estos cambios es, precisamente, contar con una plantilla eficiente y preparada, que ha entendido el nuevo planteamiento empresarial por el que apuesta Correos.




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