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Participantes de la primera jornada de la Conferencia
de Amtiguos Alumnos del Instituto de Empresa |
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| Pilar del
Castillo, ministra de Educación, Cultura y Deporte |
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Los antiguos
alumnos
durante un coffee break |
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John Rossant,
editor de
Business Week Europa |
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| Luis Abril,
director general de Marketing, Medios, Contenidos y Reputación
Corporativa de Telefónica |
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Eduardo
Montes,
presidente del Grupo Siemens |
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John Manzoni,
chief executive de
Refining & Mining de BP |
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Amparo
Moraleda, presidenta
de IBM España y Portugal |
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| Almuerzo
en IFEMA |
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Conferencia
anual de Antiguos Alumnos |
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Reputación corporativa y diversidad
Ponentes por orden de intervención
Pilar del Castillo, Ministra de Educación,
Cultura y Deporte
Guillermo de la Dehesa, Presidente
del Consejo Rector del IE
Diego del Alcázar, Presidente
del IE
Belarmino García, Consejero
Delegado de Amena y Presidente de la Asociación de Antiguos
Alumnos del IE
Ángel Cabrera, Decano del
IE
Fernando Barnuevo, Presidente del
IE Fund
Víctor Calvo-Sotelo Ibáñez-Martín,
Presidente de Correos
Joaquín Garralda, Vicedecano
de Ordenación Académica y Profesor de Estrategia del
IE
John Rossant, Editor Businessweek,
Europa
Jesús Remón Peñalver,
Socio de Uría & Menéndez
José María Castellano,
Vicepresidente y Consejero Delegado de Inditex
Luis Abril, Director General de Marketing,
Medios, Contenidos y Reputación Corporativa del Grupo Telefónica
David Bell, Chairman of the Financial
Times Group and Director of the Pearson Group
Margarita Mayo, Directora Académica,
IE Centre for Diversity in Global Management
John Manzoni, Group Managing Director
and Chief Executive, Refining & Marketing BP. PLC
Celia de Anca, Directora Ejecutiva
IE Centre for Diversity in Global Management
Isabel Aguilera, Directora General
de Operaciones, NH Hoteles
Claudio Aguirre,Presidente de Banca
de Inversión de Merrill Lynch para Europa, Oriente Medio
y África
Bryan Husted, Director de la Cátedra
de Ética Empresarial del IE
Amparo Moraleda, Presidenta de IBM
para España y Portugal
David Allen, Profesor y Director
del Área de Estrategia del IE
Marcos de Quinto, Presidente de la
división Ibérica, Coca- Cola España
Eduardo Montes, Presidente del Grupo
Siemens y Presidente del Club de Excelencia en Sostenibilidad
Cristóbal Montoro, Ministro
de Hacienda
Bajo el lema “Corporate Reputation and Diversity: New Challenges
for the Business Community”, la celebración de esta
I Conferencia Anual de Antiguos Alumnos del Instituto de Empresa,
que precisamente coincide con el 30º aniversario de dicha entidad,
ha tenido como objetivo esencial fomentar las relaciones entre los
alumnos y reflexionar sobre temas de tan candente actualidad como
la responsabilidad social de las empresas y la diversidad, además
de analizar las últimas tendencias económicas y empresariales.
Gestionar estos “intangibles” es el auténtico
desafío de la comunidad empresarial.
A lo largo de las dos jornadas, se ha llevado a cabo un extenso
programa de sesiones y mesas redondas en las que se han abordado,
además de la reputación y la responsabilidad corporativa,
normas de buen gobierno, modelos de responsabilidad social, la diversidad
en el mundo empresarial y como estrategia, y la sostenibilidad como
factor de creación de valor para las empresas. El debate
sobre la gestión de la diversidad en las corporaciones, su
potencial, y el análisis de diferentes iniciativas emprendidas
por compañías multinacionales, han centrado buena
parte de estas sesiones.
En el comienzo de su intervención, Pilar del Castillo, ministra
de Educación, Cultura y Deporte, quien se encargó
de inaugurar la primera jornada de la conferencia, reconoció
que el Instituto de Empresa, a lo largo de sus treinta años
de andadura, ha sido cantera de ejecutivos en gestión empresarial
y asesoría jurídica y fiscal. “Ese balance,
unido a su reconocimiento internacional, a su decidido afán
innovador, a su apuesta por la creación empresarial y al
rigor académico de la investigación que realiza, permite
afirmar que el Instituto está dando servicio y respaldo a
la comunidad empresarial y a la sociedad en su conjunto. Pero no
un servicio cualquiera, sino acorde con lo que demanda la sociedad
de nuestro tiempo, convirtiendo la gestión de la diversidad
en un activo estratégico, en una de las claves del éxito
de la institución. Esa es la razón de que el Instituto
de Empresa lleve décadas trabajando en áreas como
la diversidad, la ética empresarial, la responsabilidad social,
el buen gobierno, el desarrollo sostenible o la protección
del medio ambiente, y de que cuente con cátedras financiadas
por antiguos alumnos, foros de análisis y centros de excelencia
dedicados a la investigación y divulgación de conocimiento
en áreas vinculadas a la responsabilidad social”. Tras
esta introducción, Pilar del Castillo dividió su intervención
en dos asuntos relacionados con su cartera: el desarrollo de la
Ley de Universidades y la implantación del Espacio Único
Europeo de Enseñanza Superior; y situar el conjunto del sistema
educativo español a la altura de las necesidades planteadas
por la sociedad del conocimiento y hacerlo de acuerdo a criterios
de excelencia, de calidad. En cuanto al primer tema, la ministra
explicó que se va a modificar la estructura del sistema universitario,
de tal modo que existirán dos escalones: el grado y el posgrado,
siendo una de las grandes novedades la introducción de forma
oficial del título de Master en España. “Tal
y como considera el Instituto de Empresa, y otras escuelas de negocios,
este cambio supondrá un incentivo y un apoyo para este tipo
de instituciones”. En cuanto al segundo aspecto, hizo hincapié
en que la calidad de un sistema educativo es esencial para el progreso
y la vertebración de un país. En el contexto actual,
definido por el ritmo vertiginoso con el que se desarrollan las
tecnologías de la comunicación, y por la competitividad
generada por los procesos de globalización del conocimiento,
el sistema universitario tiene la obligación de asumir estos
retos. “El Instituto de Empresa comparte esta obligación.
Su capacidad integradora y formadora, su potencial de liderazgo,
sus aportaciones a la investigación –por eso es reconocido
como un laboratorio de investigación aplicada sobre tendencias
y herramientas de gestión empresarial– hacen de esta
casa un lugar de referencia a la hora de analizar cuál debe
ser el papel de los centros en la Sociedad del Conocimiento”.
A continuación, Diego del Alcázar, presidente y fundador
del Instituto de Empresa, tras dedicar múltiples agradecimientos
y recordar el trigésimo aniversario del nacimiento de esta
institución, no tardó en hacer su declaración
de principios: “Por si a alguien le cupiera alguna duda, nos
vamos a seguir enmarcando en el campo de lo salvajemente privado,
que es donde las empresas esperan vernos”. Tras recordar que
hay Antiguos Alumnos en 81 países declaró que “venís
a una institución académica, pero también a
una institución de las tantas veces mencionada network, que
apoya el desarrollo tanto de personas como de empresas. Estamos
acreditados por las tres grandes organizaciones mundiales de acreditación:
norteamericana, europea y Reino Unido, es decir, por la Triple Corona.
Además nuestra presencia internacional es muy considerable:
en la Alianza Sumaq, la alianza de ocho escuelas latinoamericanas
de primer relieve para el desarrollo de actividades en formación
directiva; ICEVED, asociación de 25 escuelas para promover
la creación de proyectos conjuntos en creación de
empresas; y tenemos Asociaciones de Antiguos Alumnos –sin
mencionar las innumerables que existen en España a nivel
provincial– en Amsterdam, Australia, Bruselas, Frankfurt,
Ginebra, Lisboa, Miami, Milán, Moscú, México,
Bogotá, Londres, Panamá, Nueva York, Caracas, Lima,
Quito, Buenos Aires, Sao Paulo, París, Polonia, Santiago
de Chile y Suráfrica”. Dado el frenético ritmo
de cambio en todos los órdenes que nos ha tocado vivir, Diego
del Alcázar puntualizó,
tras recordar la trayectoria del Instituto de Empresa en ese sentido
que hay que desenvolverse en el cambio de modo muy natural, “por
eso todo aquello que conlleve innovación es lo que queremos
seguir transmitiendo, así como habilidades para ejercer el
liderazgo. Por todo ello estamos empeñados en el dominio
de la tecnología, y que la enseñanza on line se integre
de forma eficaz en todo el proceso de aprendizaje”. No queriendo
extenderse más para ceder la palabra a los ponentes, agradeció
el trabajo y el esfuerzo del claustro y la fidelidad de los alumnos,
como así demuestra el constante crecimiento de la Asociación
de Antiguos Alumnos, y terminó apostillando que “queremos
mantener el network, tanto de carácter sectorial, internacional,
como diverso, por la riqueza que en todos los sentidos conlleva
esa diversidad en los procesos de gestión y de aprendizaje”.
A continuación Belarmino García, consejero director
general de Amena y nuevo presidente de la Asociación de Antiguos
Alumnos del Instituto de Empresa, una asociación que integra
un colectivo de más de 25.000 profesionales de la economía,
la empresa y el mundo del derecho, presentes en más de 80
países, recordó que “fuimos los antiguos alumnos
los que creamos esta asociación en 1982, con los objetivos
de estrechar la red entre todos los graduados del Instituto, y promover
la formación, asistirles en su desarrollo profesional y estrechar
los vínculos con el alma mater. La Asociación es hoy
una importante herramienta de formación contínua,
gracias a una exhaustiva programación de conferencias, cursos,
mesas redondas, foros de debate, aulas abiertas sectoriales, programas
de habilidades directivas y vídeoconferencias internacionales,
que posibilitan cada año la vuelta a las aulas de varios
miles de antiguos alumnos”. En este mismo contexto subrayó
que otra rama importante de actividad son las publicaciones, que
suponen un nexo de unión, una oportunidad de estar informado
de la muy dinámica actividad de nuestra escuela y una excelente
herramienta de aprendizaje en materia de gestión. La revista
Ideas Empresariales, el Boletín Económico, la Agenda
de Actividades y el directorio anual Nombres Propios, posibilitan
cubrir todos estos objetivos… También la investigación,
gracias especialmente al patrocinio de la cátedra de Ética
Empresarial, ocupa un lugar destacado en la agenda de nuestras actividades.
Múltiples actividades de ocio, acuerdos de colaboración
con más de 130 empresas, y una importante labor internacional
en más de 80 países a través del trabajo de
41 clubs de Antiguos Alumnos, de colaboradores y representantes
de clases, garantizan la presencia de la asociación a nivel
global. También destacó que “la comunidad virtual
nos ha permitido acceder, de forma ágil y sencilla, a todas
las actividades desarrolladas por la Asociación independientemente
de nuestro lugar de residencia, convirtiéndose de este modo
en una herramienta indispensable en el desempeño de nuestras
actividades”. Concluyó señalando que su propósito
es “seguir trabajando en aras del cumplimiento de nuestros
objetivos y perseguir la máxima integración de todos
los que formamos parte, y estamos orgullosos de hacerlo, del colectivo
de Antiguos Alumnos del Instituto de Empresa”.
En su intervención, Ángel Cabrera, decano del Instituto
de Empresa, enumeró una serie de principios que desde siempre
han guiado las actividades de la entidad: el sentido de la diversidad
en el mundo empresarial; el cuidado de la reputación corporativa
y del buen gobierno; la responsabilidad social corporativa como
modelo de una nueva sensibilidad. En definitiva, los parámetros
en los que se mueven los contenidos de esta I Conferencia de Antiguos
Alumnos. Como consecuencia de todo ello, destacó que en el
Instituto existen 19 direcciones postales; 420 profesores en plantilla,
más los profesores asociados; que en investigación
empresarial es una de las más importantes instituciones europeas.Y
que, precisamente por el respeto a un mundo diverso, la educación
impartida sea liberal e independiente de política y religión.
En consecuencia, “el proyecto continúa, y esta
I Conferencia Anual va a crear tradición”.
Por su parte Fernando Barnuevo, presidente del IE Fund –una
fundación constituida de acuerdo con el Derecho de los Estados
Unidos, cuyo fin esencial es el de captar fondos, fundamentalmente
bajo la forma de endowent, a través de donaciones y contribuciones
de organizaciones y particulares– y responsable global de
Clientes de Inversión de JP Morgan en Nueva York, se mostró
orgulloso de haber conseguido obtener donaciones por un importe
de 300.000 dólares en sólo un periodo de seis meses,
lo que representa “el 10% de lo que ha conseguido Columbia”.
Asimismo señaló que trabaja en esta fundación
porque, precisamente, “el dinero por sí mismo no tiene
ningún sentido, si no se aplica en una misión de la
que sentirse orgulloso”. Por todo ello apeló a las
razones del corazón, carácter, dedicación y
humildad, para conquistar convenciendo.
Víctor Calvo-Sotelo Ibañez-Martín, primer presidente
de Correos elegido por un Consejo de Administración, declaró
que “Correos es cada día más empresa, por organización
y por divisiones, cada una con sus cuentas de resultados y objetivos
comerciales. Además se ha efectuado de 2000 a 2004 una inversión
de 1.000 millones de euros en la informatización de la red
de esta compañía”. Los conceptos de reputación,
responsabilidad corporativa y diversidad, no sólo los tiene
claros, sino que considera que dicha sociedad es una empresa-marco
idónea para esa trilogía. “Correos tiene el
deber y la obligación de saber conjugar el peso de su historia
con el desafío del futuro, es decir, la tradición
con la innovación, y más aún porque resulta
obvio que se llegará a una liberalización absoluta
en Europa, por estar sometidos a las tracciones de la globalización
y los vertiginosos cambios tecnológicos”.
En asumir con éxito esa vorágine Calvo-Sotelo Ibañez-Martín
aplicará su sentido de la responsabilidad social y corporativa
y, sobre todo, de la reputación, de la que considera que
“ha pasado a formar parte de los intangibles de cualquier
empresa, como el saber hacer o el talento natural. Pero es que nosotros,
además de empresa, somos portadores de un servicio público
que garantiza el acceso a todos los españoles, por un precio
asequible, a los servicios de la red postal”. Detrás
de esa aparente distancia del ejecutivo de tamaña responsabilidad,
late la constante preocupación por adecuar los biorritmos
de la trilogía antes mencionada.
De hecho, en su conferencia prácticamente las imbricó:
“la reputación en combinación con la diversidad
implica inevitablemente una interactividad que afectará a
una, a otra, o a las dos. El incremento de población inmigrante
trabajando en España, lógicamente también ha
repercutido en Correos. La exigencia de fidelidad a nuestra reputación
nos ha hecho actuar en dos ámbitos. Por un lado hemos creado
unas oficinas que se llaman Postal Transfer, con un horario muy
amplio y con dedicación especial a la población inmigrante.
Y por otro, hemos integrado en las oficinas a personas de la nacionalidad
u origen dominante en la zona”.
Joaquín Garralda, vicedecano de Ordenación Académica
del Instituto de Empresa y secretario del Foro de Reputación
Corporativa, definió reputación como “conjunto
de perfecciones de los agentes interesados sobre el cumplimiento
de las promesas de la empresa”.
En síntesis elemental, la reputación viene a ser el
referente que permite saber si una empresa cumple o no cumple. “Pero
también –puntualizó– de las emociones
que ésta (el conjunto de perfecciones) produce. Ya que existen
perfecciones subjetivas y existen realidades objetivas”. En
cualquier caso, estableció un corolario que viene a decir
que “una buena reputación tiene un efecto económico,
que es un resultado tanto de clientes como de empleados o accionistas”.
En cuanto al momento de hablar de responsabilidad, el profesor Garralda
planteó una pregunta casi hamletiana, ¿es lo mismo,
se solapa? Él intentó responder con una definición,
“responsabilidad es el reconocimiento por parte de la empresa
de que para obtener beneficios de una manera –y no de cualquier
manera– sostenible no debe quedarse reducido al corto plazo
y sólo al accionista, sino que ha de tener en cuenta otros
grupos de interés”. Terminó su intervención
con dos rotundas sentencias: “La responsabilidad social es
el fundamento de una buena reputación. Y las empresas que
opten por este plan tienen por delante una difícil prueba:
demostrar que sus intenciones son iguales que las acciones que emprenden”.
John Rossant, editor de Businessweek Europa, centró su intervención
en el papel desempeñado por la prensa en los últimos
años y su respuesta ante escándalos de la envergadura
de Enron o Worldcom, y casos como el de Lucent Technologies o Cisco
Systems. Desde su punto de vista, al final de la década de
los noventa, en Estados Unidos todo el mundo entró en una
especie de letargo, desde la prensa y las agencias reguladoras gubernamentales,
hasta los analistas de Wall Street y los mismos inversores. ¿Qué
ha sucedido para llegar a esta situación? En su opinión,
“el boom de la productividad que transformó la economía
americana, también transformó a los líderes
empresariales hasta el punto de convertirlos en héroes totales.
Así, por ejemplo, en Businessweek, mientras que en 1981 sólo
se dedicó una portada al perfil de un líder empresarial,
en el año 2000 hubo 18 historias de portada dedicadas a los
CEO”. Un “género” que acogió especial
relevancia en la generalidad de la prensa americana y no únicamente
en las publicaciones económicas.
Después de toda esta gran tormenta, el camino hacia la credibilidad
de la prensa pasa, desde su punto de vista, por una mayor preparación
por parte de los profesionales de la comunicación, con el
fin de poder desarrollar con más rigor su trabajo. En este
sentido subrayó que en Businessweek, al igual que en otras
publicaciones económicas, los periodistas están asistiendo
a cursos avanzados de finanzas y de contabilidad, “lo que
sin duda es un gran progreso”.
En un serio juego de símiles y disímiles, Jesús
Remón Peñalver, socio director de Uría &
Menéndez, estableció una relación directa entre
reputación corporativa y buen gobierno
corporativo, pero también es reputación corporativa
la “reacción de escándalo ante determinadas
situaciones empresariales”. Aunque actualmente se habla mucho
de la explosión de la burbuja del milenio a raíz del
escándalo Enron, Remón, situó el origen en
los años 70 y 80, cuando la economía de Estados Unidos
estaba a la baja frente a las boyantes de Japón y la RFA.
“El espíritu cortoplacista de fines de los 90 alentaba
la proliferación de empresas.com que en el marco de la Nueva
Economía contribuyeron a alimentar una enloquecida carrera
de especulación”.
En síntesis, por un lado, se comete un grave error en el
gobierno corporativo: pasividad, retribuciones vinculadas a resultados
a corto plazo (“tiranía de los beneficios trimestrales”),
y por otro, se produce un fracaso de los “guardianes”:
auditorías, asesores externos e internos… Para hacer
frente a esta caótica situación se intenta establecer
un Nuevo Régimen de Gobierno (Ley Auxley de 1992 en Estados
Unidos) que promueve la responsabilidad corporativa, la transparencia
de los informes financieros y de
la auditoría, y el endurecimiento de las sanciones correspondientes
a la sanción por infracciones a las normas del mercado de
valores.
En su opinión, ¿qué se encuentra realmente
detrás de este nuevo régimen? “Un cambio de
paradigma del derecho de sociedades, se instaura el paradigma de
la eficiencia y se intenta optimizar los objetivos de las partes
en el contrato de sociedad. Fallan los engranajes jurídicos
tradicionales, y es evidente que hay que atender al análisis
de la estructura económica del Derecho de Sociedades”.
Según su criterio, existe la dificultad de delimitar la frontera
entre los aspectos que requieren un tratamiento legislativo y aquellos
otros cuya ordenación debe quedar reservada a la autorregulación
societaria. El Informe Aldama ha logrado un aceptable equilibrio:
la norma deberá encargarse sólo del control, partiendo
de una rígida afirmación de la transparencia para
lograr la autorregulación de los mercados. Y concluyó
recalcando que “ no creo en el omnímodo poder de la
Ley. El problema de la confianza es un problema de ética
social. Se mantiene la estructura básica de la vieja sociedad
anónima, pero para modificarla existe cierta hipocresía
legislativa. Hay que instaurar la cultura corporativa basada en
altos niveles de ética y de responsabilidad. Algo así
como el ADN de la compañía”.
La intervención de José María Castellano reflejó
muy bien el espíritu de su empresa, directo y ágil.
“Inditex es una compañía que en el sector de
la distribución tiene un modelo atípico porque fabricamos
en España el 50% de los productos que vendemos. Nuestra variable
prioritaria es el tiempo en lugar del coste. Somos una empresa en
crecimiento, en 14 años hemos multiplicado la compañía
por 14. Y somos rentables, en 1998 ganábamos 2,2 millones
de euros, y en 2002 ganamos, después de impuestos, 438 millones
de euros”. Todo un rosario de enunciados que Castellano continuó
desgranando con la misma cadencia, señalando que “nos
identifica el tipo de producto que vendemos: ropa barata, de moda
y de calidad. Y que además está fabricada siguiendo
unos firmes comportamientos éticos. Para ello, Inditex ha
creado un departamento de responsabilidad social corporativa –al
que llamamos los “apóstoles”– y un código
ético extensivo, es decir, se establece un diálogo
constante y definitorio con todos los sectores, con todos los grupos
de interés que nos competen”.
Una vez explicado qué y quiénes son, pasó a
exponer el cómo lo han hecho. “Acordamos realizar y
analizar un mapa de riesgos de la compañía en sus
actuaciones mediante una auditoría; desde 2001, decidimos
implantar el código ético –que viene a ser como
las “Tablas de la Ley”– en toda la red de producción,
y que se fundamenta en tres pilares: ser un prisma ético
y responsable; comprometido respecto al medio ambiente; y otorgar
un trato justo y digno a todos los trabajadores. En 2002 se creó
un órgano llamado Consejo Social, formado por cinco miembros,
que no tienen ningún tipo de interés en la compañía;
y acordamos realizar una metódica auditoría social
para garantizar la observancia de estas pautas”. Y antes de
finalizar, Castellano quiso hacer hincapié en la constante
actitud de compromiso social que Inditex mantiene a través
de los “apóstoles”, el departamento de responsabilidad
social corporativa, que “no sólo realiza labores de
patronato y mecenazgo a corto, medio y largo plazo, sino que también
mantiene una actitud de sensibilidad y respuesta inmediata ante
determinadas catástrofes, como ejemplo, donamos 1.000 millones
de pesetas para intentar paliar los daños que produjo la
marea negra del Prestige”. Pero para realizar todo ésto,
Castellano insiste en que es necesario “diálogo y colaboración
con las ONG’s; contactar y llegar al entorno social; y mantener
la transparencia mediante una triple auditoría y un triple
informe: económico, social y medioambiental”.
Bien respaldado, como es muy lógico, por vídeos y
diapositivas, Luis Abril, director general de Marketing, Medios,
Contenidos y Reputación Corporativa del Grupo Telefónica,
comenzó su disertación centrándose “en
un sector en convulsión –el de las telecomunicaciones–
y en una compañía en proceso de transformación”.
Acto seguido empezó a desglosar el contenido de su ponencia.
“El modelo de reputación”. “La reputación
se tarda años, lustros, en adquirirla y, sin embargo, se
pierde con gran rapidez. Es muy significativo que en 2001, el riesgo
de pérdida de reputación pasara a ocupar el primer
lugar del ranking de riesgos”. Dado que la reputación
es algo etéreo, insustancial, explicó cómo
se identifica el riesgo de pérdida de reputación.
“Siendo una compañía confiable, expresando los
riesgos de las actividades ante los grupos de interés: accionistas,
clientes, proveedores, empleados… Pero también hay
que blindar la compañía de los riesgos de reputación
e introducir el concepto de responsabilidad en la cobertura de esos
riesgos”. Todo siempre inducido, recalcó, por el imperio
de la ética, “creando códigos de conducta –entre
los que destacó la confianza– elaborados y asumidos
por quienes trabajan en Telefónica, e inspirados en tres
principios básicos: responsabilidad social, identidad y buen
gobierno corporativo”. Pero esta labor casi soterrada podría
pasar inadvertida, por eso “resulta fundamental mantener una
comunicación contínua y elaborar un informe de responsabilidad
corporativa en el que la gestión de los intangibles salga
a la luz, ya que ése es su valor de capital relacional (los
económicos, los tangibles, forman parte del proceso de estima)”.
“También hay que demostrar los compromisos del grupo
con hechos. Para ello, se han manejado 143 indicadores que han servido,
entre otras cosas, para concretar que el valor de la marca Telefónica
encierra un potencial de apreciación de 16.600 millones de
euros.
Sobre un total de 500, Telefónica tiene 89 millones de clientes;
518 millones de llamadas al Centro de Atención al Cliente;
1,7 millones de accionistas. Además, Telefónica es
el motor de la economía en España, Chile, Brasil,
Argentina y Perú. El 10% de la investigación que se
realiza en España lo lleva a cabo el Grupo Telefónica,
amén del apoyo cultural y social que brinda a través
de la Fundación Telefónica. Por otro lado, el riesgo,
respecto del medio ambiente, de las instalaciones de telefonía
móvil es cero. Nuestra plantilla en todo el mundo es de 150.000
personas y las condiciones laborales son pactadas”. Todos
los datos de este informe de responsabilidad corporativa, concluyó
“son un elemento impulsador de la gestión y de la creación
de políticas corporativas en orden a gestionar los activos
intangibles y el capital relacional. Y el hecho de haberse adelantado
a la serie mundial de escándalos financieros, lo ha hecho
más creible y nos ha permitido desarrollarlo área
por área”.
Después de su intervención, se abrió un coloquio
con los asistentes, quienes pudieron dirigir sus preguntas, tras
el cual los participantes tuvieron un cocktail al aire libre en
los patios de Ifema.
La segunda jornada de la Conferencia dió comienzo con la
intervención de David Bell, chairman del Grupo Financial
Times y director del Grupo Pearson quien, para hablar del sentido
de la diversidad en el mundo empresarial, partió de una serie
de datos: la mitad de la población de Estados Unidos no será
de raza blanca o latina en el año 2040. La población
hispana o latina en América tiene un poder adquisitivo en
torno a los 445.000 millones de dólares, que puede ascender
a 630.000 en el año 2020. Cuatro millones de afroamericanos
tienen unos ingresos como mínimo de 50.000 dólares.
Y en Europa, el Reino Unido –el país más diverso
en etnias dentro de este continente– cuenta con un 10% de
su población que no es de raza blanca, lo que representa
el 50% más que hace diez años. Y no pasó por
alto su propia compañía, que opera en 61 países,
tiene una plantilla de 30.000 empleados y un 60% de sus ingresos
proceden de EEUU, donde paradójicamente “sólo
tres directivos no blancos están en nuestro top 100; y mientras
que más del 60% de nuestro staff son mujeres, sólo
el 15% se encuentra en el mencionado top”.
A su vez reconoció que todos estos grupos cuentan con un
gran poder económico y “no van a tolerar ser relegados
a un status de segunda clase. En concreto el poder político
y económico de la mujer está creciendo, por lo que
es lógico que muchas compañías no ignoren esta
nueva realidad”.
En esta misma línea, John Manzoni, managing director y chief
executive de Refining & Marketing BP, abrió su conferencia
con una reflexión sobre la figura del líder en un
mundo tan diverso como el que vivimos. Figuras como Henry Ford;
Masaru Ibuka, fundador de Sony; o Katharine Graham, de The Washington
Post, son un fiel reflejo de cómo el mundo de los negocios
puede liderar en la sociedad. Ahora bien, en una compañía
como BP que opera en 100 países y seis continentes y sirve
a 13 millones de clientes cada día, se ha llegado a plantear
la siguiente cuestión: “¿cómo podemos
proporcionar la energía que la sociedad necesita infringiendo
el mínimo daño al desarrollo?. Sin perder de vista
que nuestras exploraciones y negocios de producción están
presentes en muchas partes del mundo, algunas de las más
pobres.
Nosotros tenemos una fuerte presencia en Angola, Indonesia, Rusia,
Trinidad o Azerbaijan. En muchos de estos países la actividad
de extracción de petróleo y gas representa una alta
proporción de su economía nacional. Por tanto, tenemos
que operar en esos lugares, encontrando un camino para que la población
local y su economía se beneficien de nuestra presencia”.
Respecto al tema concreto de la diversidad, Manzoni resaltó
que ésta constituye un área prioritaria de la política
de BP. “Por ello, tenemos un imperativo: necesitamos elevar
nuestra diversidad hacia el más alto nivel, no sólo
porque queramos atraer y retener a los mejores talentos, sino porque
queremos sacar el máximo provecho de lo que implica una amplia
diversidad”. Diversidad entendida como diferentes subculturas
de un país, como diferentes necesidades y deseos de los consumidores,
e incluso de la propia fuerza laboral. En este sentido, subrayó
que la principal tarea está en “reflejar la diversidad
de esa fuerza de trabajo en nuestros mandos, y en asegurar que cada
individualidad sea valorada”. Terminó su participación
resaltando que “nosotros tenemos la oportunidad de cumplir
nuestro papel como líderes en los negocios y en la sociedad.
Crearemos un nuevo y mejor futuro para nuestros negocios, no dejaremos
de abrir el potencial de nuestra gente y mostraremos el significado
real del alto directivo en un mundo diverso”.
“NH Hoteles emplea a más de 12.000 trabajadores de
78 nacionalidades distintas en los 242 hoteles que tiene en 16 países,
y en cada hotel hay hasta 40 profesiones distintas con un elevado
rango de diversidad para gestionar el negocio”. Esta fue la
tarjeta de presentación de Isabel Aguilera, directora general
de Operaciones de NH Hoteles, para hablar, con fundamento y cercanía
en su discurso, de diversidad. “He notado más la diferencia
trabajando en una compañía norteamericana que en una
española, que en el cambio del sector tecnológico
al de hostelería, y es que la cultura empresarial marca mucho.
Así como, por supuesto, la trayectoria y resultados académicos;
la experiencia que se adquiere a través de jefes y compañeros;
el modelo de management; el tiempo de antigüedad en la empresa;
el tipo de contrato o de relación contractual (y ésto
lo he percibido especialmente en una cadena hotelera), etc”.
Dentro de semejante maremagnum, Aguilera intentó específicar
las diversidades, destacando la de estilo y la de criterio. “Resulta
obvio que la diversidad de criterio es pensar distinto, que más
que procesar información o tomar decisiones, lo que realmente
se persigue es tener criterio.
La diversidad de estilo es más compleja, entran en juego
las cualidades humanas de compromiso y de entrega; de ambición;
de aptitudes, capacidad y voluntad de aprendizaje; de energía
en el cumplimiento de la labor; de vitalidad; de la sensibilidad
hacia culturas diferentes… En NH tenemos más de 200
directores de hotel, 11 estrellas Michelín, 800 personas
en servicios centrales con 14 categorías y 40 oficios diferentes
por cada hotel. Es decir, que exista la diversidad es una ventaja
para la empresa, aunque hay que aceptar que no se pueda definir
‘ésto es lo bueno, ésto es lo malo’ y
que nunca se va a tener el 100% de todo”. En su opinión,
“la diversidad asusta sobre todo por falta de información:
no se sabe cómo gestionarla y además es compleja y
difícil. Pero enriquece la oferta de la empresa, como un
valor intrínseco que se refleja en la cuenta de resultados”.
Para terminar, mantuvo que “la tecnología no es un
factor diferencial, cuenta más el factor humano, educacional,
pero para que realmente sea así se debe empezar por la misma
familia y continuar por las instituciones públicas y privadas,
en definitiva, hay que proporcionar educación. Y tener como
objetivo la integración y la tolerancia y no la uniformización,
ya que el equipo humano y la gestión es lo que diferencia
a una empresa”.
En su ponencia sobre “La diversidad de culturas”, Claudio
Aguirre, presidente de Banca de Inversión de Merrill Lynch
para Europa, Oriente Medio y África, casi construyó
la génesis de una de las líneas maestras de esta I
Conferencia de Antiguos Alumnos, la diversidad de culturas. En su
exposición se conoce el origen de términos y conceptos
que, aunque hoy sigan siendo motivo de debate, ya forman parte de
lo cotidiano en los despachos de dirección y gestión
de las empresas. Comentó Aguirre un estudio realizado, a
lo largo del tiempo, en Estados Unidos basado, sincréticamente,
en una pregunta: Desde un aspecto multicultural, ¿qué
importancia tiene en un entorno global la diversidad? La respuesta
en los años 60 y 70 era que la discriminación es incorrecta
desde un punto de vista legal o moral. La respuesta en los 90 era
que una plantilla muy diversificada aumenta la moral en la empresa
y mejora la productividad y el funcionamiento de la organización.
En consecuencia, dada la proliferación de abiertas corrientes
en pro de la igualdad, y vistas la diversidad racial, cultural y
religiosa de los clientes, las empresas –ya en los años
80– comienzan a contratar a personas que guardaban cierta
similitud con los respectivos colectivos de clientes. Entonces,
“el reto es aprender a manejar distintas culturas para poder
trabajar conjuntamente. Pero para poder realizarlo, las direcciones
de las empresas hubieron de marcarse un nuevo objetivo: era necesario
alinear esa estrategia con los responsables de las líneas
de negocio”. Anteriormente era el departamento de Recursos
Humanos el responsable, pero ahora tienen que ser los jefes de las
líneas de negocio los encargados de materializarlo, y, además,
también deberán potenciar el aspecto cultural en su
área respectiva.
En paralelo, ”se hace imprescindible implantar unos sistemas
de control para comprobar cómo y en qué dirección
se está evolucionando. Para ello, se establecen una serie
de comités cuya función será, por un lado,
efectuar el seguimiento puntual de que en verdad se lleva a cabo
la nueva estrategia, y por otro investigar y ver de aplicar nuevas
iniciativas para, no sólo garantizar, sino mejorar el funcionamiento”.
A la pregunta directa de Celia de Anca, moderadora del Panel, ¿qué
tiene que ver la diversidad con la ética?, el profesor Bryan
Husted, director de la Cátedra de Ética Empresarial
del Instituto de Empresa, respondió que “hay una relación
muy estrecha entre la diversidad y la ética empresarial.
Es fundamental el constante diálogo para poder tomar decisiones
más éticas. Los grupos diversos tienen la capacidad
de ver nuevas perspectivas que enriquecen la toma de decisiones.
Por ejemplo, Enron tenía una cultura machista, arrogante
e individualista y, curiosamente, fue una mujer quien se alzó
contra esa cultura al denunciar el sistema contable de Enron. Además,
las personas con influencias confucianas en su pensamiento, tienden
a pensar a más largo plazo, lo que es muy importante para
la toma de decisiones fundamentalmento éticas”.
“Las reglas y los condicionantes se han modificado profundamente
en el mundo de la gestión empresarial”. Con este aserto
comenzó su intervención Amparo Moraleda, presidenta
de IBM España y Portugal, para continuar explicando que “hasta
hace poco tiempo eran los responsables de recursos humanos los que
tímidamente defendían la diversidad como un valor
importante para la empresa. Hoy se ha convertido en paradigma y
son los altos ejecutivos quienes realizan esa función, y
es que no es políticamente correcto decir que no se apoyan
los aspectos de diversidad. Pero ésto hay que sentirlo no
sólo con la cabeza, sino con el corazón y las tripas.
Y es que las empresas que van a tener éxito en el siglo XXI,
serán aquellas que tengan mayor capacidad de adaptación
a los cambios imprevistos del entorno, del mercado, de la competencia
(otro paradigma es que cada vez resulta más dificil competir).
La clave del éxito va a estar en la capacidad de reacción,
de respuesta y de flexibilidad”.
Manifestado lo anterior, Amparo Moraleda entró a desarrollar
la segunda parte de su discurso: la mujer como agente económico.
“En la actualidad, las mujeres dirigen el 35% de pymes de
todo el mundo; al mismo tiempo representan una clientela cada vez
más importante en todos los órdenes; y, además,
en las empresas familiares el 70% de las decisiones financieras
las toman las mujeres. Y todo ésto sin hablar del ámbito
doméstico”. Y sentenció: “ninguna empresa
del siglo XXI puede darle la espalda al 50% del talento que supone
la mujer”, para, acto seguido ejemplarizar con la política
de IBM en este sentido. “En 1935 IBM declaró formalmente
la igualdad de compensación por la igualdad de trabajo. Esto
forma parte de la cultura de la empresa. Otro ejemplo, desde 1998
se ha incrementado en casi 8 puntos el número de mujeres
en toda la plantilla, lo que en España supone el 32%. En
el mismo período, el número de mujeres con puesto
ejecutivo en Europa se ha multiplicado por tres. Esto se ha logrado
porque existe en la compañía un ‘núcleo
duro’ que diseña y define las prioridades en el área
de diversidad y en el área de igualdad de oportunidades.
Es más, todos los agentes de la empresa deben vivirlo como
un imperativo de negocio. Pero también hay que establecer
unos baremos para constatar el impacto, el desarrollo y el progreso
de estas iniciativas, y todo se diseña desde la base y no
desde la estrategia, ‘no esperes lo que no inspeccionas’,
se ha convertido en lema dentro de la compañía”.
Para finalizar, destacó algunos puntos sobre la evolución
de la diversidad de género, afirmando que “hubo que
superar prejuicios y estereotipos que impedían un cambio
cultural; hubo que desarrollar programas específicos; y hubo
que considerar el equilibrio entre la vida profesional y la vida
privada. Para lograr esto último, se ha instaurado una cultura
de resultados y no de presencia física en la oficina, aprovechando
el alto nivel nivel tecnológico de la propia compañía”.
“Desde que Coca-Cola se instaló en España hace
ahora precisamente 50 años no ha dejado de dar respuestas
y colaborado en múltiples iniciativas. Es materializar una
consigna, ‘haz el bien y te irá bien”. Así
de sencillo comenzó la exposición de su ideario Marcos
de Quinto como presidente de Coca-Cola de la División Ibérica.
Y también abriendo una disyuntiva: “la responsabilidad
social corporativa, ¿es un despilfarro o una inversión?”.
Respuesta: “es sobre todo una actitud que está presente
en el ADN de la compañía, ya que además de
calidad, el ciuadano de hoy quiere saber quién hace el producto
y, sobre todo, cómo se hace. La propia actividad empresarial
es en sí misma el mayor acto de responsabilidad social que
pueda existir. Crea riqueza, genera empleo, forma a los trabajadores
profesional y personalmente y, además, contribuye indirectamente
a paliar los desequilibrios sociales aportando al Estado mediante
los impuestos unos fondos importantísimos. Sin embargo –prosigió
De Quinto– parece que la búsqueda de beneficios es
un estigma, un pecado original que deba ser expiado mediante la
acción social. Pero ningún programa de acción
social debería redimir a quien no actúa empresarialmente
desde la ética”.
Y, a modo de declaración de principios, afirmó contundente
“en la acción social es siempre mejor la cooperación
que la competición y evitar en todo caso el afán de
protagonismo, ya que la acción social no es en absoluto acción
comercial. Por eso no vale competir, competir y competir, sino que
consiste en ayudar y cooperar dejando atrás los protagonismos.
También es muy importante identificar bien a los compañeros
de viaje y apalancar en sus complementariedades. Debe ser un viaje
organizado al que se apunta la gente imprescindible, que apoya una
buena causa, disponga de un buen proyecto, demuestre compromiso
y pasión por el mismo, irradie seriedad y rigor y goce de
una irreprochable trayectoria”.
Y con la misma contundencia prosiguió, “el marketing
con causa no es más que un mero oportunismo. Si una empresa
quiere apoyar una causa, que la apoye, pero que no condicione dicho
apoyo a que la apoyen a ella, es decir, ‘ayúdame para
que yo ayude’. El beneficio es manipulable, pero no el cash-flow.
Nosotros apostamos por el voluntariado corporativo, que ofrece lo
mejor a nivel técnico y humano de la compañía
para alcanzar el objetivo deseado, y no sólo una mera aportación
monetaria, un donativo”. “Por otro lado, Coca-Cola,
paradigma de empresa global, es, sin embargo, una de las más
descentralizadas que existen. Por ejemplo, en España ha tenido
tres presidentes y los tres españoles, yo soy el tercero.
Nunca hemos tratado de importar cultura, más bien al contrario,
hemos tratado de ser escrupulosamente respetuosos con todo lo local”.
Para finalizar, Marcos de Quinto comentó que “sólo
dos cosas no cambian en Coca-Cola: nuestra vocación de identificarnos
y colaborar con las comunidades en las que operamos; y los valores
de nuestra marca: optimismo, respeto, amistad y tolerancia”.
Eduardo Montes, presidente del Grupo Siemens y del Club de Excelencia
en Sostenibilidad, inició su exposición con los datos
de una encuesta, según la cual las organizaciones más
globales del mundo son la FIFA, la Iglesia Católica, la ONU…
y los puestos 4º y 5º se los disputan Coca-Cola y Siemens.
Y específicó que “las dos compañías
están en más de 190 países. Siemens lleva 108
años en España y no recuerdo un director que no haya
sido español”.
En cuanto al Club de Excelencia en Sostenibilidad, está formado
por 16 empresas cuya suma de ventas está por encima del 10%
del PIB español, es absolutamente privado y mantiene, según
explica “tres objetivos. Ser un foro de diálogo con
nuestro entorno (accionistas, clientes, proveedores, empleados y,
sobre todo, la sociedad); ser una plataforma en la que podamos intercambiar
ideas sobre el desarrollo sostenible, y transmitir al sector empresarial
las mejores prácticas de sostenibilidad”.
También definió el desarrollo en sostenibilidad que,
en su opinión, es, “aquel que sobre la base de un crecimiento
económico y, esto es fundamental, continuado, contribuye
al desarrollo social y al uso adecuado del entorno natural, posibilitando
el incremento de valor de las compañías para todas
las partes interesadas. No es un movimiento altruista, se habla
de mantener a nuestras empresas hoy, mañana y dentro de 100
años. La reputación, la transparencia, la ética
son temas absolutamente cruciales que reportan ventajas competitivas.
Y también hay que saber hacer frente a los cambios, al derrumbe
de paradigmas provocado por dos factores fundamentales: internet
y la deslocalización, que, a su vez, explican en gran parte
la globalización. Internet, la red de redes, comunicados
todos con todos a la vez; en la red está toda la información
disponible, por eso la información ha dejado de ser poder,
pero hay que saber buscarla y transformar esa información
en conocimiento. Cuando hablo de deslocalización, hablo del
teléfono móvil: comunicación en cualquier momento
y desde cualquier sitio”.
“Hoy, ahora, las compañías tienen que actuar
haciendo cosas que las administraciones no
pueden hacer, ya que empresas como Coca-Cola o Siemens generan una
serie de flujos que trascienden los Estados. Eso es lo que proporciona
a las empresas una enorme capacidad de influencia y transformación
del medio, lo que también implica a la responsabilidad social
corporativa de esas empresas con la globalidad del mundo”.
Por todo esto, la reputación corporativa adquiere una importancia
protagónica, ya que según Montes, “un 1% de
incremento de reputación corporativa en una compañía,
revierte a medio plazo en un 3% del incremento de su valor de mercado.
En el futuro, los factores que van a influir en la reputación
corporativa serán, primero los intangibles: ética
y responsabilidad social, y la cultura corporativa y calidad laboral;
y después los resultados económicos y financieros
y la calidad de producto y servicio. Y se habrá de realizar
una triple cuenta de resultados y una triple memoria, porque hay
que saber decir, hacer y comunicar las cosas”.
Al inicio de su discurso de clausura de esta I Conferencia Anual
de Antiguos Alumnos, el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro,
reconoció la labor del Instituto de Empresa en pro del desarrollo,
de una cultura, de una iniciativa empresarial en España y
de ser un motor de evolución, de progreso social. “En
el siglo XXI los países no son ricos por los recursos naturales
de que disponen, ni siquiera por los recursos financieros que hayan
podido generar. Lo son en función de la calidad de su gente,
de la preparación de sus directivos, de su capacidad, en
definitiva, de liderar la evolución social”. A continuación,
el ministro destacó dos de los puntos más mencionados
a lo largo de los dos días de la conferencia: la reputación
corporativa y la diversidad empresarial. “La reputación
corporativa resulta fundamental a efectos de la generación
de confianza y a efectos de resaltar la importancia de la transparencia
en el compromiso social de nuestras empresas. La diversidad empresarial,
en el contexto de desafío de un mundo global, de una economía
integrada como la española, resulta igualmente importante
para aprovechar las oportunidades de un proceso de europeización
y de globalización. Y hoy por hoy, España resulta
ganadora por la calidad de directivos, tanto en la empresa privada
como en la Administración Pública”. Para finalizar,
el ministro Montoro realizó un vaticinio, por un lado, y
dedicó un elogio por otro. “Todo indica que la economía
mundial se recuperará a finales de 2003, lo que permitirá
que España viva un ciclo expansivo en 2004, además
de largo alcance. Pero todo ello no sería posible si no tuviéramos
la calidad alta de los directivos empresariales de nuestro país”.
Por tanto, el Instituto de Empresa está desarrollando un
trabajo en el ámbito de formación que es fundamental
para el principal capital que puede tener un país: ejecutivos,
directivos y empresarios con la mejor preparación.
Una vez clausurada la conferencia anual por el Ministro de Hacienda,
los asistentes tuvieron un almuerzo, tras el cual se organizaron
visitas guiadas opcionales al Museo del Prado para contemplar la
exposición temporal sobre Tiziano, así como al Museo
Reina Sofía y Thyssen Bornemisza.
También queremos agradecer desde estas páginas a las
empresas colaboradoras: Telefónica, Correos, Línea
Directa, Coca- Cola, Iberia, Air Nostrum, IBM, Siemens, Marques
de Riscal, NH, Hesperia de Madrid, Hotel Ritz, Hotel Miguel Angel,
Hotel Meliá Castilla e Ifema.
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