Otras formas de hacer negocio
El presidente del Consejo Rector del IE Business School, Guillermo de la Dehesa, en la presentación de Michel Camdessus, ex presidente del Fondo Monetario Internacional (FMI), presidente de honor del Banco de Francia y presidente del Comité de Orientación y Seguimiento de Empleo de Fondos del Fondo de Cohesión Social, subrayó algo inusual: ha sido la única persona requerida durante tres veces consecutivas para ocupar el puesto de director general del FMI. Toda una tour de force en su nivel de profesional y, a su vez, una declaración de intenciones para el “terremoto intelectual” que supuso su intervención, expuesta en perfecto castellano, en la que manifestó abiertamente su amor por España.
Desde el punto de vista de Camdessus, cuando se estudian conjuntamente las amenazas ecológicas, es evidente que se requiere un nuevo orden mundial. “Ahora bien si, hoy por hoy, cualquiera nos preguntara si hay alguien al mando de esta nave espacial, realmente no sabríamos responder quién manda. Mi ambición, probablemente excesiva, es ver cómo aparece ese nuevo orden y cómo se ha ido descubriendo, porque está claro que vivimos con los ojos cerrados ante un orden que se deshace. Por mucho tiempo se han visto los problemas medioambientales como a largo plazo, mientras que ahora es una locura no empezar a modificar realmente las estrategias respecto al medioambiente”. Y, por si fuera poco, cómo contribuir a reducir la brecha manifiesta de ingresos entre el Norte y el Sur. En su opinión, existe una crisis de confianza en las instituciones, una crisis que no tenía que haberse producido. Pero no tenemos que “dejarnos adormecer por los aspectos técnicos de esta cuestión, porque es evidente que se han transgredido las normas más elementales. Siempre que se termina de dominar la crisis, se para el afán por las reservas”.
Dentro de este contexto, desde su punto de vista también hay que saber responder a la necesidad de quién manda, puesto que estamos ante un desafío formidable que hemos tardado en reconocer. Ahora bien, ¿estamos ante un orden incapaz de responder a los nuevos desafíos?. Siguiendo su criterio, “ese nuevo orden debe buscar respuestas multilaterales, la imaginación tiene que llegar al sector privado y sería muy interesante desarrollar estrategias mundiales, puesto que tenemos que afrontarlos y crear un nuevo multilaterismo en la esfera económica. Europa puede y debe contribuir de forma decisiva, puesto que cuenta con una gran experiencia económica y no puede ignorar la obligación de hacer frente a los problemas”. La respuesta del desafío europeo empieza por empeñarnos en hacer honor a lo que nos hemos comprometido, por basar nuestras gestiones económicas y sociales en los conceptos de Desarrollo y Sostenibilidad y por la la involucración de empresas, Gobiernos y compañías financieras en este empeño. Por ello, y haciendo valer la declaración del G-8, en la que queda patente que contribuiremos a que cada país africano entregado a la puesta en marcha de las políticas económicas necesarias, no se les niegue los recursos financieros necesarios para dichos fines, hizo valer que “es toda una palabra dada. Es el grado mínimo de solidaridad. Tomar con ligereza esta declaración sería echar por tierra la globalización en el entorno más humano. Si dejamos que impere el cinismo, no podremos abogar por un desarrollo humano sostenible. Hay que ser más imaginativos para buscar medios de financiación. El nuevo orden mundial debe de estar basado en una nueva gobernabilidad”.
Y en esa nueva gobernabilidad, Camdessus señaló la necesidad de poner en marcha una organización cuya tarea principal sea definir acciones prioritarias y un cuadro de financiación adecuada para los países pobres. “Una institución necesaria y tan potente como el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial. Pero también, junto a esta cuestión, es necesario asegurarse de que todos los países estén presentes en dicha organización, haciendo que Europa hable con una misma voz en escenarios importantes y representativos. En definitiva, no hablo de otro G-8”. Consciente de que todavía es tiempo para cambiar las cosas y dar paso a una globalización más humana, es partidario de que hay que buscar consenso por encima de todo y de la necesidad de que las empresas reconozcan su sentido de responsabilidad ciudadana y social como una contribución proactiva a ese nuevo orden. Al fin y al cabo el sueño de Camdessus sería “crear un IE Business School en los países más pobres”. En su criterio, “las opiniones públicas empiezan a darse cuenta de que podemos conseguir que nuestros líderes se planteen la necesidad de este nuevo orden mundial. Es la hora de Europa, de España y de sus empresas, unas multinacionales de Primera Liga y un país que puede y debe brindar al mundo ese nuevo orden, en honor a una palabra dada, para crear un mundo más digno, más solidario y más humano.