La globalización demográfica
Rafael Puyol, presidente del Consejo de Dirección de la Universidad SEK de Segovia y vicepresidente ejecutivo de la Fundación IE, para introducir a Hania Zlotnik, directora de la División de Población de la Organización de las Naciones Unidas, ante otro gran tema a debate: La globalización demográfica –un término al que tenemos que irnos acostumbrando porque guarda características similares al término de globalización “a secas”–, quiso poner de manifiesto que, ante la evidente tendencia de vivir en grandes ciudades y el descenso en la tasa de nacimientos prácticamente en todo el mundo, “los países en vías de desarrollo tienen que aprender de los desarrollados y, a su vez, estos tienen que ayudarles. Sólo así se podrá mirar al futuro. Un futuro, por cierto, rodeado de incertidumbre”.
Para Hania Zlotnik, consumada demógrafa, que ha dedicado la mayor parte de su carrera al estudio de la migración internacional y a las técnicas de estimación demográfica, la historia de la población en el siglo XX es una historia de éxito por su rápida aceleración. No en vano, “mientras que en 100 años (el período transcurrido del siglo XIX al XX) la población aumentó en tan sólo 1.000 millones, a partir del año 1950 se ha pasado de una población de 2.500 millones de habitantes a nada menos que 6.500 en 2000, preveyendo que alcance los 9.200 millones en el año 2050”. En cuanto a la tasa de crecimiento, ésta a finales de los años Sesenta alcanzaba un 2,5% de media anual, mientras que en la actualidad se sitúa en 1,24% y para 2050 se estima que disminuirá al 0,34%. ¿Y qué papel juega África dentro de este terreno? Zlotnik expuso con claridad la preocupación sobre el peso específico de este continente en materia de crecimiento poblacional. En su opinión, conviene no perder de vista que “mientras el índice de fertilidad europeo se mantiene en un 1,41 hijos por mujer, África sigue teniendo 4,9 hijos por mujer y sólo en 2050 se prevé que llegue a los 2,5 hijos”. Por otra parte, siguiendo su exposición, Asia se lleva la palma en cuanto al mayor porcentaje de población mundial: un 60%, seguido de África (14%), Europa (12%), Latinoamérica (9%) y Estados Unidos (5%), y realizó un énfasis especial sobre la profunda metamorfosis que representa a nivel mundial el crecimiento de la población urbana.
Dentro de este apartado resaltó que “entre 1950 y 2005 la población urbana ha crecido hasta llegar a la cifra de 2.400 millones de personas, lo que equivale al total de la población mundial registrada en 1950. Y todas las perspectivas apuntan a que, en el período comprendido entre 2005 y 2050, la población urbana alcanzará los 3.200 millones”, con China e India como principales actores en este nuevo escenario. Asimismo, dados los bajos niveles de fertilidad actuales, es notorio que la población mundial envejece, con Europa –con ratios preocupantes– y Norteamérica como principales protagonistas, y únicamente el África subsahariana será la que mantenga una población joven en el período contemplado (año 2050). En este maremagnum de cambios, Zlotnik no podía pasar de largo ante la relevancia de las migraciones, como fenómeno determinante sobre todo en lo que compete a países de renta alta. Siguiendo los datos aportados, entre 1990 y 2005 el número de migrantes (con edades entre los 15/39 años) ha pasado de 57 a 91 millones y, una vez más, en el capítulo de previsiones, para mantener una población con edades comprendidas entre los 15-64 años –consideradas en la condición de laborales– Japón necesitaría 609.000 migrantes anuales, seguido por Alemania (458.000), Italia (356.000), Estados Unidos (327.000) y el Reino Unido (113.000).